El derroche de calidad del número 2 del mundo dejó poco margen a la sorpresa. Hubo un primer set con diferencias cualitativas bochornosas; un segundo, en el que Schuettler varió la estrategia para golpear al mallorquín con más contundencia; y un tercero que finalmente corroboró la destreza del segundo favorito.
Rafael Nadal sorteó hoy el último trámite que le sitúa en su tercera final consecutiva en Wimbledon, despachando en tres sets (6-1, 7-6 (3) y 6-4) al alemán Rainer Schuettler para quedar frente a frente con el duelo anticipado: el suizo Roger Federer le espera el domingo.
El derroche de calidad del número 2 del mundo dejó poco margen a la sorpresa. Hubo un primer set con diferencias cualitativas bochornosas; un segundo, en el que Schuettler varió la estrategia para golpear al mallorquín con más contundencia; y un tercero que finalmente corroboró la destreza del segundo favorito.
Hoy quizá no fue mi mejor partido pero en cualquier caso, he ganado en 3 sets y llego a la final con mucha confianza, aunque sé que voy a jugar contra el mejor jugador del mundo
Tendré que jugar muy bien para tener ocasiones de ganar. En un partido puede ocurrir de todo. Él (Federer) está jugando muy bien, pero yo también. Habrá que esperar.
Falta un día y medio para el domingo y todo va a ser distinto. Va a ser especial. No creo que vaya a tener nada que ver lo que ha pasado hasta ahora
Estoy viviendo una época muy bonita pero también muy difícil. Estamos hablando de que a veces en la historia ha habido finales en las que no se enfrentaban el número 1 y el número 2 y a mí me están tocando las finales con el más difícil. Es un placer, pero siempre es más difícil
Aquí el premio es ganar, ganar Wimbledon, no ganar a Federer. En ningún torneo de Grand Slam, no creo que cuente a quién ganas. Cuenta tener el título en casa. Para mí, ser yo el que pueda derrotar a Federer será especial. Ojalá pudiera ser así