
David Ferrer se adjudicó el duelo español del Grupo Dorado de la Copa Masters de Shanghai (China) al imponerse a Rafa Nadal en un gran partido por 4-6, 6-4 y 6-3 tras más de dos horas y media de intenso juego por parte de ambos.
De este modo, el de Jávea sigue impecable en su debut en el torneo de maestros y pone pie y medio en las semifinales del torneo, mientras que el manacorí deberá derrotar al ya eliminado
Novak Djokovic y esperar que su compatriota le haga un favor venciendo al francés Richard Gasquet para no entrar en ningún tipo de matemática.
El partido fue, de momento, uno de los más brillantes de la cita junto al Federer-González. Los dos españoles rivalizaron en piernas y grandes golpes y deleitaron a los espectadores del Qi Zhong con una ardua batalla.
Ferrer llegaba al partido después de mostrar sus credenciales ante Djokovic y con la moral de haber ganado a Nadal en su último enfrentamiento en los octavos de final del último Abierto de los Estados Unidos. El alicantino hizo gala de su gran estado de forma, remontando una manga a su rival y sobreponiéndose a muchas adversidades en el segundo set para acabar apabullando con su fuerza y su drive al número dos del mundo.
El partido comenzó dominado por Nadal, que se puso el choque como le gusta. El de Jávea, lastrado por un
pobre servicio, se vio abajo 3-0 y 4-1 después de perder sus tres primeros saques, pero aprovechó la misma debilidad del balear al saque apretar el marcador (4-3) y tener bolas de break para igualar a cuatro. El triple campeón de Roland Garros las salvó para poner el 5-3 y posteriormente cerró la manga en su siguiente servicio.
Ferrer salió aún más agresivo en la segunda manga, sabedor de que ser conservador ante el manacorí es firmar la sentencia, y contrariamente al primer set, supo salvar las bolas de rotura en contra, sobre todo un 0-40 en el quinto juego.
Esto le permitió llevar la iniciativa en el marcador a medida que el tenis iba creciendo en la pista, con golpes geniales, dejadas y largos intercambios desde el fondo de la pista, con los drives como protagonistas, sobre todo en el caso del alicantino porque
el revés a dos manos de Nadal apenas funcionó.
El semifinalista en Flushing Meadows consiguió romper a su rival en el octavo y se dispuso para forzar el tercer set, pero en ese instante, sí surgió el mencionado ausente golpe del balear para devolverle el break. Ese golpe moral no afectó al seis del mundo. No perdió los nervios y desde su magnífico resto se llevó la manga por 6-4.
David Ferrer se creció entonces como sucediese en Estados Unidos. Dominó desde el fondo a Rafa Nadal, incapaz de controlar la derecha del alicantino, y al que su garra no conseguía salvarle de la superioridad en esos momentos de su compatriota, tan veloz y físicamente enorme.
El de Jávea se puso 5-1 y servicio para sumar su segunda victoria, pero el número dos del mundo vendió cara su derrota y evitó al resto y al saque su condena, pero Ferrer tampoco se intimidó y con su tercera oportunidad puso pie y medio en las semifinales.