EL MANACORÍ SIGUE IMPARABLE EN TIERRA BATIDA
Rafael Nadal mantuvo en Barcelona que no le preocupa seguir aumentando el récord histórico de victorias consecutivas en tierra batida, actualmente de 69, tras derrotar al sueco Thomas Johansson (6-1 y 6-4), ni los más de dos años que lleva sin perder en esta superficie, y que juega "con la misma presión de siempre" por su deseo de continuar como número dos del mundo y de alcanzar la primera posición en el race ATP de 2007.
"Yo no pienso tanto en el récord como vosotros pensáis", dijo a los periodistas durante la rueda de prensa posterior a su partido ante Johansson, con el que se clasificó para los cuartos de final del Open Seat Trofeo Conde de Godó, donde continuará con la defensa del título obtenido los dos últimos años en el partido por una plaza en las semifinales ante el italiano Potito Starace, que dejó fuera al argentino Juan Ignacio Chela, octavo cabeza de serie del torneo.
"Soy consciente que puedo perder"
El tenista español tampoco cree que su racha intimide a los rivales y reitera que el récord puede acabar "mañana o pasado, porque lo normal es perder y lo anormal es ganar en Montecarlo, Barcelona, Roma y Roland Garros", algo a lo que actualmente aspira a conseguir por tercer año consecutivo y que ve "muy difícil", pese a que también reconoció que "llevar tanto tiempo sin perder me da fuerza, pero mantengo el mismo respeto al rival en cada partido".
Con todo, también se refirió a la dificultad de que alguien logre mejorar su marca de victorias en tierra batida. "Quien lo quiera, que lo intente superar, aunque es muy complicado. Es difícil que alguien supere próximamente este récord de 69 victorias en tierra, pero no me preocupa y soy consciente de que puedo perder", afirmó. Igualmente, ironizó al referirse a unas declaraciones de Guillermo Vilas en que discutía el récord del mallorquín.
Starace, próximo rival
Nadal aseguró que tales objetivos le dan "tranquilidad" y le quitan "toda la presión", aunque, como es habitual, mantuvo que todavía no puede pensar en la final, ni tampoco en las semifinales, donde se cruzaría con David Ferrer o David Nalbandián, porque su primer objetivo es derrotar a Starace. "El partido ante Starace es suficientemente difícil como para pensar en las semifinales, donde ya uno puede estar más tranquilo porque sabe que no ha hecho un mal torneo", afirmó.
Del italiano, destacó que "es un especialista en tierra y tiene un buen nivel, ya que saca bien, tiene una buena derecha y el revés no le va mal". "Creo que la clave será superarle imponiendo un gran ritmo, porque si él coge el ritmo con la derecha, será complicado", señaló un Nadal que estaba satisfecho de su partido ante el sueco Thomas Johansson, en el que encontró más resistencia que en el primero ante el belga Kristof Vliegen.
El número dos del mundo, que había lamentado en la víspera la facilidad de su primer triunfo ya que quiere coger ritmo, destacó que Johansson le hizo "más daño" en el segundo set cuando el sueco tenía el servicio a su favor, "y el partido se igualó y pudo pasar cualquier cosa". "Lo importante es que no he sufrido con mi saque y eso ha marcado la diferencia", dijo, recordando que en el resto Johansson sólo llegó a 30 en dos juegos.