
Rafa Nadal ha cambiado la tierra batida de la pista de tenis, por la suave arena de la playa. Tras hacerse con el sexto título de la temporada -la copa Stuttgart- el tenista se ha dejado ver por las costas mallorquinas luciendo palmito y haciendo gala de una destreza casi magistral con el balón.
El bronceado cuerpo del ídolo mallorquín -acentuado por el color rojo de un bañador que, por cierto, lo dejaba todo para la imaginación- ha acaparado todas las miradas en la playa que el tenista ha escogido para pasar el día y, de paso, jugar un improvisado partido de fútbol junto a unos amigos. Aunque bastante lejos de manejar la pelota como lo hiciera su tío -Miguel Ángel Nadal- el ejercicio, a buen seguro, le ha servido para relajarse y olvidarse de la tensión de la pista de tenis.
Y es que el mar siempre ha sido el refugio donde Nadal recarga energías y ahora, más que nunca, nuestro campeón, que sufrió algunas molestias durante el último torneo, tiene que recomponerse para afrontar su próximo desafío: hacerse con el título del US Open 2007.