
La ATP ve en Roger Federer a su particular Muhammad Ali. Y tiene en Rafa Nadal a su George Foreman o Joe Frazier. La rivalidad está servida, eleva el nivel de ese deporte hasta cotas inimaginables y en la actualidad está alcanzando niveles de atención inusitados. No es fácil destacar en Estados Unidos.
Pero el suizo y el español, los dos grandes valores del deporte de la raqueta, lo están haciendo y copan las primeras posiciones en cuanto a favoritismo en el último ?grande? de la temporada. Dos carácteres diferentes, dos personalidades distintas, aspectos opuestos y ?él es joven y yo soy el que tiene experiencia, así que la expectación es enorme?, asevera Federer.
Llevan repartiéndose los títulos de Grand Slam desde hace dos años ?desde el Open de Australia 2005 que ganó Marat Safin no ha habido otro campeón que no fuera uno de ellos dos? y la cosa no parece que vaya a sufrir grandes alteraciones. Federer es el gran favorito de este US Open, el hombre que podría convertirse en el primer tenista que gana cuatro títulos consecutivos en el ?grande? estadounidense de la Era Open.
Roger, que mañana inicia su semana número 187 consecutiva al frente de la clasificación mundial, está encantado con ese papel de principal favorito. Llegó a Nueva York el pasado martes sabiendo que ?no hay nada de qué preocuparse?. Tras la derrota en Montreal, llegó el título en Cincinnati. Y el helvético considera que ?a veces es bueno perder. Empiezas de nuevo. Como pasó tras Montreal, la gente hablaba, todos opinaban... Luego llegó la victoria y todo volvió a ser perfecto?.
Pero también es consciente de que, tras él, hay un hombre que mañana llevará 109 semanas persiguiéndole en el ranking y que en este 2007 está intentando, si es que eso es posible, destronarle.
Para ello, Nadal tendrá que cogerle el ritmo al torneo porque, como dice Federer, ?Nueva York es una locura. Está la sesión nocturna, la humedad, el calor, la ciudad, el viento.. Si ganas el US Open, puedes ganar cualquier torneo?. El último Grand Slam se resiste a que le tomen el pulso. Pero Rafa ha decidido que quizá ha llegado ya la hora. Aterrizó en la Gran Manzana el pasado domingo y ha estado ejercitándose desde entonces con miras a su debut frente al australiano Alun Jones, invitado de la organización.
Rafa ya ha disputado cinco finales de Grand Slam en 14 grandes disputados. Sólo John McEnroe y Jimmy Connors fueron más rápidos que él. Y de ellas, dos en Wimbledon, sobre hierba, la superficie a la que peor se adapta su juego. Pero la pista dura de Flushing Meadows es engañosa. Está considerada por muchos como la superficie más rápida de los cuatro Grand Slams.
Ni siquiera esa circunstancia evita que Federer, a la hora de elegir un posible candidato a sustituirle, no muestre ni un solo atisbo de duda. ?Elegiría a Rafael Nadal. Sí, le elijo. Si tuviera que apostar mi casa por un campeón que no fuera yo, sí, la apostaría por Rafa?, espeta. Aunque en su fuero interno Roger espera ser él la persona que en la tarde del próximo 9 de septiembre esté levantando el trofeo del US Open en el Arthur Ashe Stadium.