El mallorquín celebra su 22º cumpleaños con un triunfo sin paliativos (6-1, 6-1 y 6-1). Sólo Bjorn había encajado menos juegos en París en los primeros cinco partidos
"Luchas 11 días para meterte en cuartos de final, llega Rafa y te tira bolas que botan seis metros". Este es el diagnóstico de Nicolás Almagro, última víctima del rey de la arcilla, en menos de dos horas. Rafa Nadal jugará el penúltimo partido de Roland Garros tras otra exhibición (6-1, 6-1 y 6-1) y ya espera a Novak Djokovic, que ha cedido casi el doble de juegos en los cinco duelos previos.
Igual que ante Fernando Verdasco o Jarkko Nieminen, el triple campeón en París, donde ya suma 26 triunfos consecutivos, apenas debió recurrir a lo mejor de su repertorio para obtener una sencilla victoria. Almagro, que jugaba por primer vez los cuartos de final de un grande, nunca tuvo opción.
"Pasó por la pista central un jugador llamado Nadal muy superior a mí. No me esperaba este resultado", admitió impotente el murciano, de 22 años, amigo de Rafa, a quien pronostica que "podrá defender aquí su título cuántas veces quiera".
Todo parece en esa dirección, porque el número dos del mundo arrastra un mínimo desgaste en las batallas previas, sobre todo en comparación con sus dos principales amenazas. En su trayectoria inmaculada apenas ha cedido 25 juegos y ningún set. Por su parte, Roger Federer entregó 46 juegos y una manga ante Montañés y Novak Djokovic 59 juegos y un parcial ante Gremelmayr en primera ronda.
Otro récord arrebatado a Borg
Las diminutas concesiones de Nadal suponen además un récord en Roland Garros, otro más en la leyenda del manacorense. Hasta ahora, en los cinco primeros partidos, sólo Bjorn Borg había encajado menos juegos (26 en 1978 y 1981). Ese registro, con su justa importancia, pertenece ahora a Nadal.
Ante Almagro sólo se vio exigido en la segunda manga, donde superó cinco pelotas de ruptura. El murciano, quizá por el peso de la pista central, nunca encontró la frescura de su tenis, sólo sumó tres saques directos (acumulaba 20 de media hasta ahora) y promedió un pésimo 37% de primeros servicios.
El siguiente paso se supone más que complicado para el tricampeón. Espera Novak Djokovic, aspirante al segundo puesto de la ATP y verdugo del letón Ernests Gulbis (7-5, 7-6 y 7-5), una de las sensaciones del torneo. No fue una tarde fácil para Nole, sin excesiva continuidad en su tenis.
Era un duelo entre dos viejos amigos, que recordaban sus tiempos en la escuela Niki Pilic de Múnich, cuando ambos soñaban con jugar un partido como este. Al letón, de 19 años, le pesó la inexperiencia en este tipo de compromisos. Su paso por París le proyectará en el ránking, pero todavía necesita algo más para tumbar al serbio.