Masters Series número 13 en las vitrinas del manacorí, a uno de Federer. El escocés Murray apenas le aguantó en pista 80 minutos.
Desde criterios rigurosamente tenísticos, podría pensarse que el vendaval de la tarde de ayer en Indian Wells (noche en España) iba a perjudicar más a Rafael Nadal, un jugador que se fundamenta en los golpes liftados y en el juego de fondo de pista. Fue, sin embargo, Andy Murray quien se sintió definitivamente desbordado, incapaz de adaptarse a las circunstancias, en una final muy deslucida por tan nefastas condiciones atmosféricas.
Nadal dio muestras nuevamente de una magnífica actitud, de la inteligencia necesaria para salvar las numerosas dificultades. Derrotó al escocés por 6-1 y 6-2 y se hizo con el primer Masters 1.000 (nueva denominación de los antiguos Masters Series) de la temporada, el decimotercero de su carrera.
"El viento ha sido terrible. Lo más importante en estos casos es no parar las piernas y creo que eso lo he hecho casi perfecto", comentó el ya bicampeón del torneo.
El tenis es también predisposición, y ésta nunca le falta a un chaval no sólo bien entrenado por su tío Toni, sino también perfectamente educado por él. El número uno del mundo sabe convivir con los problemas, sean físicos, anímicos o de cualquier orden.
No le detuvo David Nalbandian en los octavos de final, pese a disponer de cinco bolas de partido, y tampoco lo hizo ayer el viento, al que supo hacer frente mucho mejor que un adversario contrariado desde el inicio. Muy contemporizador, víctima de un excesivo tacticismo, Andy Murray fue incapaz de encontrarle la vuelta al partido, de rescatar el guión que le había permitido derrotar a Nadal en sus dos últimas citas.
El español, por contra, demostró templanza, movilidad, ritmo y, cuando fue preciso, punch, en unas circunstancias que tornaban algunos peloteos prácticamente imposibles. Se hacía necesario ponerse el mono, abandonar los galones y pasar la pelota, al margen de cualquier criterio estético. Ahí, cuando se trata de bajar a la mina, también gana Rafael Nadal.
Campeón en Doha y en Rotterdam, en este último torneo tras vencer en la final precisamente a su adversario de ayer, Andy Murray venía de lograr en semifinales su cuarto triunfo consecutivo contra Roger Federer. El escocés, cuarto del mundo, tiene crédito suficiente para codearse con los dos de arriba, y ahora mismo representa una amenaza mayor que Novak Djokovic, tercero en escalafón.