Rafa Nadal atendió a SPORT en Londres, en el paseo por el Támesis que le llevaba del O2 Arena a su hotel
Son las seis de la tarde en Londres. El barco que debe llevar a Rafa Nadal del O2 Arena al hotel en el que se aloja le espera en el muelle. El Támesis es el escenario en el que el número uno mundial atiende a SPORT en una entrevista distendida y sincera en la que nos sorprende, una vez más, por la humildad que muestra pese a todos sus éxitos. Se le trata como a una estrella, porque lo es, pero él sigue siendo el primer hijo, sobrino y nieto de los Nadal, el chico que cuando llega a Manacor es, simplemente, Rafael.
Rafa, 2010 ha sido una temporada para enmarcar…
La mejor temporada de mi vida, sin duda alguna. Se podría comparar con la de 2008 pero ésta ha sido mucho más emocionante y también estoy más satisfecho por ésta temporada que aquélla. Para mí era una asignatura pendiente acabar el año mejor, es un avance importante y eso es positivo.
Positivo porque, aunque este año acaba, 2011 está a la vuelta de la esquina y con él, el Open de Australia, su siguiente reto...
No puedo negar que las dos últimas semanas de enero son importantísimas para mí. Quiero llegar a Australia lo mejor posible para tener alguna opción. Sería increíble ganar los cuatro `grandes´ seguidos. Pero, como el US Open, no es ninguna obsesión.
Ganando los cuatro de un tirón, ¿aceptaría que se le situara con los mejores de la historia?
Claro que me gusta ser parte de la historia del tenis y estar entre los siete que han ganado los cuatro ‘grandes’ o tener seis Montecarlo, cinco Roland Garros, los dos Roland Garros-Wimbledon, los 81 partidos ganados en tierra... Pero eso ya lo valoraremos al final de mi carrera. Tengo 24 años...
Su progresión sí se puede valorar. Ha sido constante ¿tiene un techo?
Con los años he ido mejorando y ojalá que esto siga. Cuando me levanto para ir a entrenar, me levanto con la ilusión de ser cada día mejor. Es un trabajo de años y la mejora siempre llega ganando partidos porque es cuando adquieres confianza, te atreves a probar cosas y ahí se materializa tu progresión. El cambio se ha visto sobre todo en las superficies más rápidas.
Pero la ilusión parece la misma...
La ilusión es la misma del primer día. Aunque obviamente hay algún que otro bajón, como cuando gané el US Open. Tu cabeza lo nota, haces ‘chof’ y también tu físico. Había conseguido el último torneo realmente importante que me faltaba…
¿Se ve capaz de repetir o mejorar este año?
Repetirlo ya lo veo complicado. La dificultad es máxima. Aunque, si lo has hecho una vez ¿se puede repetir? Sí, claro, pero si tuviera que apostar mi dinero, no apostaría por ello. Mi objetivo es el día a día y como nunca sabes lo que puede pasar, tienes que haber trabajado lo suficiente para estar preparado por si llega la oportunidad.
¿Y está preparado para cuando las cosas acaben?
Quiero pensar que sí, creo que sí. Me gusta mucho el tenis, pero aún más la competición... y, evidentemente, me gustan muchas otras cosas en la vida fuera del mundo del tenis. Cuando me toque decir adiós lo haré, orgulloso de lo que habré hecho y muy feliz porque jamás habría soñado todo lo que me ha pasado. Dejas de hacer lo que te gusta pero la vida sigue con muchas cosas que son iguales o mejores.
¿Qué es lo que más cuesta tras ocho años en el circuito profesional?
Para mí lo difícil es que haya tanta competición. Cada día en tensión, cada día con la ilusión de seguir dando el máximo, la rutina del día a día. Lo que cansa es que acabo aquí (en Londres) y no tengo un mes de descanso y otro mes y medio después de buenos entrenos… Y así un año, y otro, y otro. Llega un momento en que uno necesita parar. O paras tú o tu cuerpo te para.
Como le hizo parar a usted. ¿Las rodillas cómo están?
El dolor está olvidado pero hay que controlar la evolución.
Los dos últimos años han sido una ‘montaña rusa’. Empieza 2009 muy fuerte y luego...
Los primeros seis meses de 2009 fueron los mejores de mi vida. Luego empecé con la rodilla y algunos problemas personales y eso me afectó a nivel de cabeza. Al final el año acabó siendo difícil, duro, pero por suerte lo acabé ganando la Copa Davis con mis compañeros. Fue un final positivo pero tenía claro que necesitaba cambios, que tenía que trabajar a conciencia para recuperar mi nivel. El pasa de las criticas jugando a los
juegos de crash que le encantan.
¿Le preocupaba que los títulos no llegaran?
Me faltaba esa confianza y esa calma para ganar aunque estaba preparado para optar a lo grande. Retirarme ante Murray en Australia fue un golpe duro para mí.
¿Fue el momento feo, como dice su tío Toni, de este 2010?
Fue complicado porque tuve que superar una historia de lesiones que se estaba volviendo muy dura.
Nos habíamos quedado en el revés de Australia...
Sí, pero lo bueno es que el nivel seguía estando ahí... y era alto. Tenía buenas sensaciones y aunque no ganaba, tenía el `feelin´’ de que podía hacerlo, algo que no me sucedía a finales de 2009. Al llegar la tierra, aunque tuviera más nervios, más presión, tenía un margen un poco más amplio. En Montecarlo cambió todo.
Roland Garros, Wimbledon, US Open... Es difícil elegir.
Me quedaría con Roland Garros y el US Open. En París porque fue vital, tenía una espina clavada, y en Nueva York se me presentó la oportunidad, jugué mi mejor partido allí y cerré un círculo.
¿A usted se le han llenado las orejas con tanto elogio?
Hace un año parecía que no iba a volver y ahora parezco el mejor de la historia. Pero lo de los elogios no es de ahora. Y siempre digo lo mismo: lo importante es aceptar las victorias con la misma calma con la que aceptas las derrotas y los malos momentos. Hay que hallar un equilibrio y tener claro dónde estás y cómo has llegado hasta dónde has llegado, que es trabajando. Hay que seguir haciéndolo y manteniendo la ilusión.
¿Siente mayor responsabilidad ahora que es número uno?
No, ninguna, la misma que cuando era el número dos. No es algo que me importe especialmente. Sí que quería acabar el año como número uno. Ya lo he conseguido. Pero ser número uno no es ninguna responsabilidad para mí.
Y el peligro para usted, ¿de dónde vendrá?
De todos. Hay muchísimos rivales. Están los de siempre como Federer, Djokovic y Murray; volverá Del Potro, que es buenísimo; Cilic, que se lesionó y después se lió él mismo. Yo no pienso tanto en ellos como en el día a día. Sólo me preocupa el rival que tengo que afrontar en ese momento e intentar ganarlo. Esto es una Liga (ahí le delata su pasión por el fútbol) y al final del año ya veremos cómo ha ido. Al final, el tenis es un deporte muy simple: si ganas estás arriba; si no, no. El 1 de enero empezaré de cero, como he hecho siempre. Y hasta ahora ha funcionado muy bien.
Desde luego que sí...
“Ya me gustaría... pero no me veo jugando a los 35”
Si hay algo que tiene claro Rafa Nadal es que hay vida, y mucha, después de colgar la raqueta. Además de su legado en las pistas, él y Roger Federer, comprometidos con el deporte que aman, dejarán también el ejemplo de que los ‘cracks’ se preocupan por el futuro de tenis y lucharon juntos por un mayor descanso (siete semanas a partir de 2012) que favorecerá a las generaciones del futuro. “Tenemos la suerte de tener un circuito muy bueno, cosa que otros deportes no tienen. Pero es muy difícil cambiarlo o mejorarlo y eso dificulta que la gente tenga carreras muy largas, no hay un parón largo. Se ha dado un pequeño paso adelante. Los que estamos arriba hemos mostrado gran interés y eso tiene una fuerza que al final propicia los cambios, es un pequeño avance aunque para mí no es suficiente. Probablemente yo no me vea beneficiado. Tengo 24 años, y no quiero decir que vaya a parar el próximo año, pero los cambios tardan mucho y, si hay que hacer más modificaciones, a saber cuánto más vamos a tardar. Pero no importa. Si no es para mí, al menos que las generaciones futuras puedan tener una vida tenística algo más tranquila y una carrera más larga que, al fin y al cabo, es lo que todos deseamos. Porque nos gusta lo que hacemos y cuanto más años estemos aquí, mejor. Nosotros lo dejamos a la edad en la que, para muchos, empieza la vida laboral. Ya me gustaría poder jugar hasta los 35 en lugar de hasta los 28 o 30 pero no me veo jugando con 35 años. De ninguna manera... (se lo piensa) aunque nunca se sabe”
Su deseo para 2011: “Salud para los míos y para mí y que podamos salir de la crisis, que nos afecta a todos, directa o indirectamente. Y, al final, ser feliz y disfrutar con lo que hago”