rod laver arena

Publicado el miércoles, 20 de enero de 2010 en El Jugador - 15898 visitas

Cualquiera de los guiones previstos previos al partido de segunda ronda que medía a Rafa Nadal con un semidesconocido Lukas Lacko se cumplió a pies juntillas. El balear no tuvo oposición en el eslovaco

Cualquiera de los guiones previstos previos al partido de segunda ronda que medía a Rafa Nadal con un semidesconocido Lukas Lacko se cumplió a pies juntillas. El balear no tuvo oposición en el eslovaco, que poco más que un sparring en un partido cuya intensidad pudo ser la misma que la de un entrenamiento del número 2 mundial. Sin apenas desgaste, la mejor noticia para Rafa, Nadal avanza a la tercera fase del Open de Australia, donde se medirá a Phillip Kohlschreiber.

Rafa Nadal, no encontro problemas en derrotar al Eslovaco Lukas Lacko Rafa Nadal (2) se impuso a Luckas Lacko por un marcador global de 6-2, 6-2 y 6-2 tras una hora y cincuenta y dos minutos de juego en el choque que cerró la jornada diurna en la Rod Laver Arena, que registró un lleno absoluto y animó al español como un aussie más. A pesar de sufrir altas temperaturas (se llegó a los 32º grados en Melbourne), Nadal no tardó en aclimatarse a las condiciones climatológicas, a la pista y a su rival; todo lo contrario que Lacko, al que le vino grande tanto el recinto como el oponente, y es que ésta era la primera vez que el eslovaco se medía a un Top-Ten. Rafa entró serio al partido, logrando un parcial de 5-0 (tres breaks incluídos) que hacía presagiar que se haría con la primera manga con un rosco a su favor. Sin embargo, una tímida reacción de Lacko, que rompió en una ocasión el servicio del español, prolongó un poco más el set, que cayó del lado del español después de poco más de media hora de encuentro.

A pesar de no firmar una estadística brillante, Nadal estaba cómodo en la pista, dejando buenas sensaciones e incluso parecía probarse ante un Lacko valiente que lo intentaba metiéndose en pista y dejando entrever una buena pegada de derecha. Rafa volvió a romper el servicio de su rival en el juego inicial de la segunda manga y a partir de ahí se dejó llevar. Por poner algún pero al juego del manacorí cabe apuntar que sigue jugando excesivamente atrás en la pista, contando con los dedos de una mano las subidas a la red para finiquitar los puntos. Aún así, la superioridad del español sobre el tapete era considerable.

El inicio del tercer parcial fue espectacular para el español. Nadal consiguió nueve puntos de forma consecutiva, logrando un break en blanco y ratificando el mismo con la misma condición. El español no perdonó cuando Lacko dejaba la pelota a media pista y puso distancia de por medio desde el primer raquetazo. Incluso hubo cabida para que Rafa tornase el gesto y se riera tras un grito procedente de la grada que paró momentáneamente el partido. Un apunte más que indicó la intensidad de un choque que se consumió sin apenas darnos cuenta, ofreciendo a Nadal frescura y confianza de cara al próximo compromiso en Melbourne Park. En tercera ronda, Rafa Nadal tendrá que medirse al alemán Phillip Kohlschreiber (27), que superó al estadounidense Wayne Odesnik con un tanteo de 6-4, 3-6, 6-3 y 6-2. El español se ha medido en 6 ocasiones ante Kohlschreiber, siempre con victoria para Nadal. A seguir la racha...


Valorar



Publicado el domingo, 20 de enero de 2008 en El Jugador - 159341 visitas

LA LESIÓN DE MATHIEU DA EL PASE A NADAL, QUE DOMINABA 6-4 Y 3-0

Qué mejor que un pequeño entrenamiento para preparar los cuartos de final. Menos de una hora sobre la pista (49 minutos) frente al francés Paul-Henri Mathieu para confirmar su pase (6-3 y 3-0). La lesión de su rival permitía a Nadal alcanzar su techo en Australia casi sin sudar. Mathieu se despedía de la pista casi pidiendo perdón al 'número dos' pero seguro que Nadal ya le ha perdonado. Una ligera sesión antes de medirse al finlandés Jarkko Nieminen.

Y es que Mathieu navegó a la deriva desde el inicio. Se defendió como pudo hasta el cuarto juego, el momento elegido por Nadal para arrebatarle el servicio. Un juego en blanco al resto como seña de identidad del mejor juego del tenista español, que no tenía intención de perdonarle una al francés.

Rafa Nadal consuela a Paul-Henri Mathieu tras su abandono Fue también el mismo instante en el que el fisioterapeuta hacía su primera incursión en la pista para atender el maltrecho gemelo del francés. Su maratón de cuatro horas en la ronda previa, frente al austriaco Stefan Koubek, comenzaba a pasarle factura. Y es que entre la lesión, el 6-0 en el duelo particular y la exhibición de Rafa Nadal en el Rod Laver Arena, el partido no dio mucho más de sí.

El balear cerró la primera manga con su saque. Todo un aliado inesperado en este inicio de temporada. En segundo set sólo hubo una raqueta sobre la pista. Nadal encadenó tres juegos consecutivos, dos de ellos en blanco, con dos 'breaks' incluidos. Un epitafio para una sesión de entrenamiento inesperada.

Nadal sonreía ante los medios. La victoria entraba en sus planes pero no así la manera de lograrla. "Lo siento por Henri (Mathieu), que estaba jugando a un gran nivel, pero cuando tienes un partido tan duro como el que él tuvo en la ronda anterior contra Stefan Koubek, estas cosas pueden pasar", afirmó.

Pese a todo, afirmó Nadal, no cambiará su habitual preparación. "Seguiré con mi habitual rutina de un poco más de una hora. Más tiempo de entrenamiento no cambiará mucho", analizó.

Su rival en cuartos de final será Jarkko Nieminen. Un rival propicio al que ya ha tumbado en tres ocasiones. "Es un jugador muy duro y pondrá las cosas muy difíciles. Sobre todo en este tipo de superficies". Nadal se pone en guardia, ante un adversario que no parece estar en Australia de turismo, como ha demostrado al acabar con el peligroso alemán Phillipp Kohlschreiber (29), por 3-6, 7-6 (7), 7-6 (9) y 6-3, vencedor en Auckland y una de las sensaciones del comienzo de temporada. Si Nadal mantiene el nivel, su techo en Melbourne tiene las horas contadas.


Valorar








» Enlaces patrocinados





» Categorias


Últimas fotos


Últimos videos



» De que hablamos