LA LESIÓN DE MATHIEU DA EL PASE A NADAL, QUE DOMINABA 6-4 Y 3-0
Qué mejor que un pequeño entrenamiento para preparar los cuartos de final. Menos de una hora sobre la pista (49 minutos) frente al francés Paul-Henri Mathieu para confirmar su pase (6-3 y 3-0). La lesión de su rival permitía a Nadal alcanzar su techo en Australia casi sin sudar. Mathieu se despedía de la pista casi pidiendo perdón al 'número dos' pero seguro que Nadal ya le ha perdonado. Una ligera sesión antes de medirse al finlandés Jarkko Nieminen.
Y es que Mathieu navegó a la deriva desde el inicio. Se defendió como pudo hasta el cuarto juego, el momento elegido por Nadal para arrebatarle el servicio. Un juego en blanco al resto como seña de identidad del mejor juego del tenista español, que no tenía intención de perdonarle una al francés.

Fue también el mismo instante en el que el fisioterapeuta hacía su primera incursión en la pista para atender el maltrecho gemelo del francés. Su maratón de cuatro horas en la ronda previa, frente al austriaco Stefan Koubek, comenzaba a pasarle factura. Y es que entre la lesión, el 6-0 en el duelo particular y la exhibición de Rafa Nadal en el Rod Laver Arena, el partido no dio mucho más de sí.
El balear cerró la primera manga con su saque. Todo un aliado inesperado en este inicio de temporada. En segundo set sólo hubo una raqueta sobre la pista. Nadal encadenó tres juegos consecutivos, dos de ellos en blanco, con dos 'breaks' incluidos. Un epitafio para una sesión de entrenamiento inesperada.
Nadal sonreía ante los medios. La victoria entraba en sus planes pero no así la manera de lograrla. "Lo siento por Henri (Mathieu), que estaba jugando a un gran nivel, pero cuando tienes un partido tan duro como el que él tuvo en la ronda anterior contra Stefan Koubek, estas cosas pueden pasar", afirmó.
Pese a todo, afirmó Nadal, no cambiará su habitual preparación. "Seguiré con mi habitual rutina de un poco más de una hora. Más tiempo de entrenamiento no cambiará mucho", analizó.
Su rival en cuartos de final será Jarkko Nieminen. Un rival propicio al que ya ha tumbado en tres ocasiones. "Es un jugador muy duro y pondrá las cosas muy difíciles. Sobre todo en este tipo de superficies". Nadal se pone en guardia, ante un adversario que no parece estar en Australia de turismo, como ha demostrado al acabar con el peligroso alemán Phillipp Kohlschreiber (29), por 3-6, 7-6 (7), 7-6 (9) y 6-3, vencedor en Auckland y una de las sensaciones del comienzo de temporada. Si Nadal mantiene el nivel, su techo en Melbourne tiene las horas contadas.