El tenista español no sufrió para ganar a Ruben Bemelmans por 6-2, 6-4 y 6-2 en una hora y 54 minutos de juego en el que ha sido su regreso a las canchas tras superar su rotura fibrilar.
Tras el 1-0 en tres sets de Fernando Verdasco sobre Xavier Malisse (6-4, 6-3, 6-1), entró en pista el segundo acorazado. Rafa Nadal, coronado en los cuatro `grandes´, contra Ruben Bemelmans, 144º, sólo siete partidos en el circuito del World Tour, tenis correcto pero sin el mordiente necesario para poner en apuros al número uno. Y pasó lo que tenía que pasar: 6-2, 6-4, 6-2 y España jugando como si estuviera en casa, con los 6.000 espectadores del Spiroudome de Charleroi entregados a un equipo que reúne tres top-ten. Eso sí, Nadal no tuvo la chispa que da el rodaje de la competición y falló bolas que no suele perdonar. El ritmo martilleante no apareció. Tampoco era normal que su tenis surgiera fluido tras la inactividad desde el Abierto de Australia.

Dos a cero en el marcador y mañana sábado (14:30) la oportunidad para que Fernando Verdasco y Feliciano López (siete victorias y tres derrotas como dobles en la Davis) pongan el 3-0 que haga del domingo un día plácido. Sus rivales serán Malisse (muy intermitente ayer y falto de físico) y el pequeño Olivier Rochus (1,65 cm). España, campeona cuatro veces en los últimos diez años, ya otea los cuartos de final.
Nadal, que no competía desde hace 37 días, tuvo enfrente a un tenista que como mérito para adelantar a Rochus en el equipo era ganar la pasada semana el Challenger de Wolfsburgo. Y se justificó. Nadal sacó su repertorio de bolas profundas y liftadas en el primer set (6-2), pero luego se mostró incómodo en las dos siguientes mangas, entre miradas y comentarios con su tío Toni (el juez llegó a llamarles la atención). Aún sin brillo, Nadal fue efectivo cuando debía. Dejó 8 aces, llegó a sacar a 205 km/h y su solo poder intimidatorio sirvió para que Bemelmans no llegara a inquietarle. En la tercera manga, rompió en el séptimo juego (5-2) y se lanzó a cerrar el 2-0 para España. La Armada de Nadal, Ferrer, Verdasco y Feliciano, invicta en cuatro eliminatorias previas, tiene todo de cara en Bélgica. Con compromiso, sin tacha.