Nadal despacha a un González desesperado, que sólo hizo 12 puntos en la reanudación
Jugará el domingo (18.00 horas), por segundo año consecutivo, las semifinales del torneo
Se medirá con el argentino Del Potro, que le ha ganado los dos últimos partidos, y lo hará tras recuperar el número dos del mundo
El regreso a la cancha, 38 horas y 40 minutos después, dejó las cosas muy claras. Rafael Nadal hizo buena la ventaja con la que se acostó en la noche del jueves, cuando el partido fue suspendido por última vez debido a la lluvia, y se clasificó por segundo año consecutivo para las semifinales del Abierto de Estados Unidos. Fernando González, que afrontaba la reanudación con un set abajo y 2-3 en el desempate del segundo, cayó por 7-6 (4), 7-6 (2) y 6-0. Nadal jugará el domingo contra Juan Martín del Potro, que le ha ganado en los dos últimos enfrentamientos. Lo hará a partir de las 18.00 horas en España, justo antes de que se midan Federer y Djokovic. La final, el lunes. La lluvia, que volvió a caer levemente durante este cuarto de final por entregas, no ha dejado otra solución.

González fue un desastre en la reanudación. Tiró tres derechas consecutivas fuera y un resto de revés a la red, entregando el desempate. Ya en el tercer parcial, con su servicio, envió otras dos bolas más allá de la línea y cometió dos dobles faltas. En breves minutos, tan sólo 35, el encuentro quedaba liquidado. Sólo 12 puntos añadió a su cosecha.
Apenas hubo historia en el tercer acto del duelo. Lo que hubo de pelea se quedó en la turbulenta noche del jueves, con dos suspensiones y una serie de azares que bien pudieron haber dejado a Nadal con una brecha en el marcador más importante de la que ya traía. Recuerden aquella bola que se aprestaba a definir para hacerse con el segundo parcial, con 6-5 arriba, antes de que una bolsa de papel volase por el centro de la cancha. El juez, ateniéndose al reglamento, obligó a repetir el punto y el encuentro se vio abocado a una nueva muerte súbita.
El hombre que el martes, suceda lo que suceda en las semifinales, recuperará el número dos del mundo cedido ante Murray tras el torneo de Cincinnati, plasmó la superioridad que ya había manifestado en los dos primeros actos. González cayó fulminado. Bastante había hecho con remar en los dos primeros parciales y dilatar un combate en el que siempre mandó su adversario. Cierto es que tuvo dos pelotas para llevarse el primer set, con 5-4 arriba. Un accidente en un partido en el que no pudo resistir la permanente erosión sobre su revés, en el que se desesperó por la capacidad del español para traer todas las bolas de vuelta, en un alarde de velocidad y resistencia.
Nadal sigue con una sobrecarga en la zona abdominal, de la que necesitó ser atendido nuevamente el jueves después del primer set. Los cuidados son máximos y ha decidido renunciar a disputar las semifinales de la Copa Davis contra Israel, para las que él mismo se había postulado. Incluso así, disminuido en su fortaleza física, el principal aval de su juego, es capaz de provocar el asombro con la devolución de pelotas imposibles para cualquier otro mortal. Incluso así, sigue vivo en la pretensión de llevarse a casa el que sería su séptimo major.
Además de las considerables distancias cualitativas entre ambos jugadores, parece evidente que Nadal también sabe manejar mucho mejor las emociones. No es fácil para los tenistas soportar la espera, la incertidumbre sobre cuándo podrán volver a la pista. González, un tipo visceral, que poco a poco ha ido domesticando su tenis, capituló de inmediato, como si la larga tregua le hubiera resultado insoportable.
Nadal llega a la penúltima cita con tan sólo dos sets perdidos. He vuelto al nivel que me fui, aunque necesito tiempo para recuperar ritmo. Disfruto y lo haría más sino me doliera el abdominal. Desde su regreso a la competición después de la tendinitis en las rodillas que le mantuvo 73 días de baja, Nadal tan sólo ha perdido dos partidos, en las semifinales de Cincinnati, contra Novak Djokovic, cuarto del mundo, y en los cuartos de Montreal, frente a Juan Martín del Potro, sexto en el escalafón. El argentino será el encargado de seguir calibrando el alcance de un joven que se encuentra ya a tan sólo dos partidos de convertirse en la séptima raqueta de la historia que gana los cuatro grandes, tras Budge, Perry, Emerson, Laver, Agassi y Federer.
Sería también el tercer español que conquista el Abierto de Estados Unidos, lo que ya lograron Manolo Santana (1961) y Manuel Orantes (1975). Un desafío inmenso, para el que parte en franca desventaja. Del Potro descansa desde la tarde del jueves, Federer y Djokovic lo hacen desde el miércoles. Detalles que no hacen ni mucho menos imposible el éxito final para un tenista indestructible, acostumbrado a elevarse por encima de sí mismo cuanto mayor es la adversidad.