ganado

Publicado el martes, 31 de enero de 2012 en El Jugador - 5810 visitas

El español ha expresado en Palma su satisfacción por el desarrollo de la final ya que hizo cosas mejores de las que venía haciendo, y que cayó en una final que pudo "haber ganado".

El español Rafael Nadal ha expresado hoy en el aeropuerto de Palma su satisfacción por el desarrollo de la final de Abierto de Australia, que perdió en cinco disputados sets ante el serbio Novak Djokovic, ya que hizo cosas mejores de las que venía haciendo, y que cayó en una final que pudo "haber ganado".

 Nadal: Pude ganar, estoy contento ya que hice cosas mejor de las que venía haciendo ´ "Regreso muy contento de mi nivel tenístico, que ha sido muy alto otra vez, y haciendo cosas mejores de las que venía haciendo, tanto física como mentalmente", dijo Nadal a los numerosos periodistas que le estaban esperando en el aeropuerto de Son Sant Joan.

"Es cierto que perdí (tras un partido que se prolongó durante casi seis horas, el más largo de la historia en una final), pero no estoy especialmente enfadado ni triste porque di el máximo", ha señalado el tenista balear.

El jugador de Manacor descansará unos días en su tierra natal para afrontar los próximos compromisos de una temporada en la que su máximo objetivo es superarse a sí mismo como jugador de tenis, según ha manifestado el segundo tenista del mundo en la clasificación ATP


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Via | as.com
Tags : satisfacción | final | cosas mejores | ganado | nivel


Publicado el martes, 04 de enero de 2011 en El Jugador - 12365 visitas

El mallorquín se deshace en poco más de una hora de Beck ·Lukas Lacko es el rival de segunda ronda.

Primer día en la oficina para Rafael Nadal y primer informe positivo de la temporada al término de la jornada. El número uno del mundo se ha deshecho sin excesivos problemas de Karol Beck en dos mangas en la primera toma de contacto con el cemento qatarí. Con el Abierto de Australia en el punto de mira, el balear ha dado continuidad a la estela ganadora de la exhibición de Doha despachando con celeridad al eslovaco por 6-3 6-0.

El número uno del mundo gana sin problemas en Doha a Karol Beck Con el triunfo en Abu Dhabi como precedente, la final de 2010 como referencia y el rodaje de cara a Melbourne como objetivo, el balear ha desplegado un juego bastante sólido durante todo el partido.

Pese a pequeñas imprecisiones en el inicio, Nadal se marchó al primer descanso del encuentro con 3-0 en el marcador. Tras disfrutar de dos bolas de break en el cuarto juego del primer parcial vio quebrado su servicio en el quinto. Sin dar lugar a la reacción, devolvió la rotura con un juego en blanco al resto y navegó hasta la consecución de la primera manga manteniendo su servicio (6-3).

Un Nadal envalentonado por el primer parcial del curso en la bolsa, unido a un Beck sobrepasado y testigo de su pronto destino, dieron lugar a una segunda manga de relativo trámite. El balear puso una marcha más al duelo para cerrar con un rosco el primer capítulo del año.

En el siempre complicado primer partido de la temporada, Nadal ha firmado guarismos de alto calibre: 70% de primeros servicios puestos en pista, 79% de puntos ganados con primer saque y 24 golpes ganadores.

En segunda ronda se enfrentará a Lukas Lacko, otro tenista eslovaco, verdugo del español Pere Riba.


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Publicado el martes, 23 de septiembre de 2008 en El Jugador - 131388 visitas

TODOS SUS GESTOS Y DINÁMICAS DE CONCENTRACIÓN LE SALEN NATURALES, SEGÚN SU TÍO TONI

Así funciona la cabeza de Nadal

Antes de cada saque le vemos hacer los mismos gestos, invariables, mecánicos, casi inhumanos. Rafa Nadal mantiene la cabeza cosida a la bola, al tenis, sin margen para escaparse o frustrarse. La mentalidad del mallorquín es una mezcla de la mano de su tío y entrenador, Toni, y de una cabeza y un sacrificio privilegiados. Cuando a Nadal no le corre la bola más que al rival, cuando el partido se pone imposible, ahí está esa mente indestructible. Así funciona.

Acaba el punto y Rafa se va a un recogepelotas. Agarra la toalla, se seca el brazo izquierdo, la cara y el derecho. En la raqueta le dejan dos bolas, si es que ha metido el primer saque en el punto anterior, o tres si no ha sido así. Con tres pelotas sobre el cordaje, las escruta y elige dos. Primero da varios botes con la raqueta sujeta con la izquierda, en los que hace ese antiestético gesto que tanta gracia le hace a Novak Djokovic, y otros tantos con la mano derecha. Normalmente, más de cinco de cada manera. Entre medias, se seca alguna furtiva gota que le caiga por la cara.

Esta rutina es invariable, de una precisión que no conocía la historia del tenis. Una colección de gestos que, dicen, le enseñó su tío Toni cuando era pequeño para que no sacara tan rápido entre punto y punto. Él mismo lo desmiente: "He oído que yo le enseñé a hacer esos gestos, pero no es verdad. Sí es cierto que él sacaba muy deprisa y se cansaba más, pero todo es cosecha suya", afirma. Como lo de beber de dos botellas cuando descansa o lo de no pisar las líneas cuando sale a la pista. "Cuando pasa el tiempo y te vas asentando, vas cogiendo esas rutinas. A mí a veces me dicen cosas que hace Rafael, como esto que me cuentas tú, en las que yo no he caído. Son manías suyas, no hay nada preparado. Ni siquiera habla con los recogepelotas para que le den la toalla o las bolas justas: ellos ya lo saben", dice sonriendo.

La clave, la educación
Nadal, aparentemente, vacía su cabeza entre punto y punto. Nunca parece arrastrar la frustración de un tanto perdido en el siguiente. Así, fue capaz de hacer caer el andamiaje mental de Roger Federer en la final de Wimbledon: todos vimos cómo algo en el suizo hizo crack en aquel legendario quinto set, cómo se vino abajo, y cómo nunca le ocurrió a Nadal, a pesar de venir de dos sets remontados en contra y sufrir los parones por la lluvia.

Aquella batalla mental, quizá la más grande de la historia del tenis, la ganó el mallorquín. Nunca se le vio un atisbo de queja, de auto reproche, en medio de la guerra. Su tío explica cómo se consigue: "Es una cuestión de educación. Uno no consigue que su hijo sea educado haciéndole que dé siempre los buenos días. Hay un trabajo detrás y tiene que salir de él. Aquí es lo mismo. Se consigue lo que se hace en los entrenamientos. Odio a la gente que se queja, en todos los ámbitos de la vida, y Rafael nunca lo hace en los partidos. Es una incoherencia: si fallas mucho es porque no sabes lo suficiente de lo que estás haciendo, así que más vale que mejores. Y si fallas poco, es algo con lo que hay que convivir sin quejarse. Eso hay que educarlo en los entrenamientos: si haces algo mal, te aguantas. Trabaja para que te salga bien. A Rafa todavía le tengo que decir que no se queje en algún entrenamiento si hace las cosas mal", cuenta.

Conteniendo la euforia
Es evidente, a ojos de cualquier aficionado, que Rafa ha atemperado su manera de celebrar los puntos. Antes hacía alguna de esas diagonales, en las que celebrara auténticos goles en medio del partido. Ahora su descomunal brazo izquierdo se contrae muchas veces, pero ni la cuarta parte que antes. "A mí me gusta el jugador expresivo en la pista", dice Toni Nadal. "Cuando Rafael empezó en el circuito vivía todo con más pasión, pero la ha ido atemperando. Es lógico. Debe ser espontáneo y celebrar, y me gusta mucho cómo celebra las victorias. El deporte tiene demasiada presión. Lo idóneo sería que Rafa se riera en los partidos, pero entre punto y punto", señala.

Toni considera que la mejor cualidad del juego de Rafa es "que es un jugador muy ordenado y duro de cabeza". Ahí tiene un salto de calidad evidente entre los otros tenistas del circuito. A lo mejor no es al que le corre más la bola, ni su revés está entre los mejores. Pero su dureza mental es incomparable.

En el cuarto punto de la semifinal de la Copa Davis contra Andy Roddick en Las Ventas, en el último set, pudimos ver un punto en el que el norteamericano pegó hasta cinco palos increíbles, virtualmente matadores, y Rafa los devolvió. Era evidente que la bola del estadounidense corría más, fruto de un físico descomunal, ideal para el tenis. Sin embargo, Roddick acabó estrellando la pelota en la red, en un resumen definitivo de lo que había sido el encuentro. Para Toni Nadal, "hay deportes, como el fútbol, en el que el mejor del mundo falla muchas veces en un partido. En otros, como el golf, el ajedrez o el tenis, el fallo está muy penado. El mejor del mundo debe fallar poquísimo", dice.

Una filosofía de vida
Al final, la conclusión que se saca de hablar con Toni Nadal es que el juego de su sobrino está muy lejos de circunscribirse a pelotas y raquetas. Que es el resultado de una filosofía de vida. Y que Toni es un profesor que da lecciones que todos deberíamos aprender: "Mira, nuestros padres eran de una manera porque vivieron una situación muy diferente, la dureza de la posguerra. Por eso son más duros. Lo decía Ortega y Gasset: Yo soy yo y mis circunstancias. Si de pequeño te lo permiten todo, si te dan lo que quieres sin esfuerzo, serás mucho menos sacrificado", dice. Y ahí redica el éxito del número uno, quizá el deportista que más admiración despierta entre todos nosotros.


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