pelota

Publicado el sábado, 05 de abril de 2008 en El Jugador - 213644 visitas

Mañana se enfrentará al ganador del Roddick-Davydenko

Un solo punto marcó el declive de una tensa batalla. Durante 72 minutos Rafael Nadal y Tomas Berdych mantuvieron una lucha densa, muy táctica, nada espectacular. El mallorquín insistía machaconamente en lanzar pelotas largas y muy liftadas al revés de su rival para impedir que éste utilizara su tremenda derecha plana. Y el checo aprovechaba la mínima opción para sacar esa maza y martillear.

Nadal, que salvó dos breaks en su segundo servicio y otro más en el cuarto, aprovechó su primera opción para romper el saque de su rival: 5-3. Berdych salvó una bola de set en el siguiente juego, y con su saque, otras dos con 15-40. En el tie-break Rafa se puso 6-3 y tuvo otras tres pelotas de set. Tampoco. Pero entonces, con 7-6 para Nadal, Berdych cometió doble falta, la única en todo el partido, y entregó el set.
Rafael Nadal celebra su triunfo en el partido contra el checo Tomas Berdych
Allí se acabó la guerra. Oliendo la sangre, Nadal se lanzó como un lobo a su presa en el inicio del segundo set y le rompió el servicio a Berdych para empezar. "Sabía que esa doble falta le había hecho daño y que el siguiente juego podía ser decisivo, como así fue", confirmó Nadal al acabar el partido.

Se acabó la tremenda potencia del checo, que aún trató de recuperarse ganando sus dos siguientes servicios (4-2). Pero Nadal ya volaba. No hacía ninguna concesión con su saque y ya no tenía que aburrir con su recurso de bolas liftadas. Su gama de golpes era más variada y efectiva. Y Rafa liquidó el set con dos juegos más, el último en blanco: 6-2 en sólo 29 minutos. Berdych, una tremenda roca al empezar, terminó roto por la gran fuerza mental de Nadal, la que parece ahora fallarle a Federer. Mañana (19:00, La2 y Teledeporte) Nadal jugará la final de Miami. Si la gana se colocará a sólo 500 puntos de Federer. Ya se merece ser número 1.


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Publicado el jueves, 03 de abril de 2008 en El Jugador - 231151 visitas

Rafael Nadal se convirtió en el primer semifinalista del torneo de Miami, segundo Master Series de la temporada, después de derrotar a James Blake en tres apasionantes sets por 3-6, 6-3 y 6-1.

Nadal, que supera así el resultado del pasado año en Cayo Vizcaíno, en el que cayó en cuartos ante Novak Djokovic, espera ya rival, en la antesala de la final, del enfrentamiento entre el checo Thomas Berdych y el ruso Igor Andreev.

Nadal celebra su victoria ante Blake El balear lo hizo además mostrando su mejor versión, la de luchador indomable, y le ganó el pulso psicológico a Blake en el tercer y definitivo set. Una manga marcada por el resultado del tercer juego, en el que Nadal consumó una rotura decisiva en su sexta bola de break después de levantar y devolver un smash de Blake.

El de Florida había salvado un 0-40 y otras dos bolas de break, una de ellas después de que la pelota tocara en la cinta, pero no encontró la forma de ganar su servicio. Finalmente, lo cedió y el partido se le terminó escapando porque perdió la fe.

Blake se entregó, perdió precisión y otros dos servicios para terminar claudicando por 6-1. Un final impropio del americano, que había alcanzado un gran nivel durante todo el partido y que le impide luchar por los títulos importantes.

Desde el principio Blake fue ese jugador que tanto le complica los partidos a Nadal, aunque el español le haya ganado las dos últimas veces. Un tenista agresivo al resto, que no gusta de puntos largos y que arriesga quizá en exceso. Mientras la bola le entró a Blake fue impenetrable para Nadal, porque, además, acertó con su única pelota de break del primer set para apuntárselo por 6-3.

En la segunda manga, el tenista local bajó su rendimiento y Nadal, en cambio, empezó a ascender peldaños, gracias a una derecha agresiva y que buscaba las líneas. No obstante, le costó arrebatarle un servicio al americano, pero lo terminó haciendo en el octavo juego. La rotura le permitió sacar para empatar el partido y Nadal cumplió.

Y en el tercero, un grandísimo Nadal terminó desesperando a Blake y apuntándose un triunfo de mérito, que confirma la mejoría en su juego y le convierte en máximo aspirante al título, con el permiso de Federer.

El español, al término del duelo, afirmó que había sido "un gran partido". "Blake empezó muy bien, muy agresivo, así que intenté concentrarme porque él es de los mejores del mundo, sobre todo en esta superficie. Tuve que darlo todo para ganar".

"Romperle el saque al principio del tercer set fue decisivo", continuó el español. "Tuve muchas oportunidades para romper su saque en más ocasiones pero a veces resulta imposible ante un jugador como él".

"Estoy muy contento por la victoria", aseguró. "Y también por la afición española y latina, muchas gracias por ello. Miami es de los sitios donde más se les nota".


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